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Siempre supe que era de Piscis, pero no que eso significaba ser “neptuniana”. Los que compartimos esta condición tenemos ojos o mirada de pez, pareciera que soñamos despiertos o que no estamos ahí donde nuestro cuerpo está. 

La mayoría cree que somos despistados o que perdemos el tiempo, pero lo que pasa es que los neptunianos volamos por mundos de fantasía, conversamos con las flores y sentimos el dolor del mundo con una hondura innombrable. Y es justamente por esto último que quiero dedicarles unas palabras.

Neptuno fuerte en la carta natal

Cuando Neptuno está muy fuerte en tu carta natal, te vuelves una esponja del Cosmos. No es algo que puedas elegir o evitar, simplemente, has venido a “limpiar” el mundo, a brindar el amoroso servicio de sanar el dolor. 

Pero es importante hacer una aclaración: eres la esponja de “Dios”, y no Dios. Eso significa que absorbes el dolor del mundo para transportarlo a la Gran Mar que todo lo cura, pero realmente no eres tú a quien le toca hacer nada con eso que absorbes.

No curamos nada, sólo lo llevamos a su destino donde será sanado por las fuerzas de la naturaleza, la inteligencia planetaria o lo que sea que lo haga. 

Para nuestro pequeño Ego esto es una noticia fatal, pues nos gusta sentirnos importantes como “salvadores” de algo, pero si caemos ahí estaremos muy lejos de la realidad.

Nuestra función como esponja, entonces, es llevar esas emociones hacia la naturaleza donde serán transformadas y sanadas. Nada más. Devolverlas al Todo, servir de puente o canal. Es un servicio necesario y amoroso que requiere de una conciencia centrada y clara.

Recomendaciones para neptunianos

No podemos evitar la absorción porque está en nuestro ADN energético, pero sí podemos hacer otras cosas:

  1. Podemos elegir adónde vamos, Sí! somos libres de NO ir a espacios que nos saturan rápido.
  2. Podemos decidir cuándo nos vamos de los lugares, no importa que sea un recital de tu banda favorita o el cumpleaños de tu mamá.
  3. Podemos elegir qué hacemos antes de ir a cada sitio, como dormir bien, comer bien, llevarnos bastante agua (aliada infaltable), tener ropa cómoda y varios etc. más.
  4. Y, especialmente, podemos decir qué hacemos después de estar en espacios “cargados” o relaciones agotadoras, como tener tiempo sin tarea ni objetivos a cumplir para poder caminar al aire libre, darnos un baño o mirar el cielo el tiempo que necesitemos. Estar a solas es clave después de haber visto mucha gente, por ejemplo.

Está en nuestro poder “descargar” las adherencias invisibles cada vez que compartimos con grupos, ambientes o personas emocionalmente afectadas (o sea, todas, hasta la propia familia) Dar un paseo al aire libre, caminar sin rumbo, sentarnos bajo un árbol o meternos al mar… 

La naturaleza nos descarga sin ningún esfuerzo y casi sin que nos demos cuenta. Es igual que lavar la esponja de la cocina después de lavar los platos, ¡no puede quedar llena de aceite! Hay que remojarla en agua caliente y darle tiempo para que recupere su forma.

sahumar

¿Qué pasa cuando no nos “limpiamos”?

Cuando los neptunianos no nos ocupamos de “soltar” toda la carga, ésta se va densificando en nosotros y se instala como una armadura. Nos endurece, nos deja rígidos, al punto de quedarnos insensibilizados por completo. 

De hecho, la sensación de “indiferencia” y la rigidez corporal deberían ser nuestros “llamadores” de conciencia, como síntomas, para darnos el tiempo de liberarnos en espacios de naturaleza, sin responsabilidades ni temas que atender.

Los neptunianos necesitamos tener mucho tiempo “para perder” porque es en esos ratos libres, sin tarea, cuando nuestro ser-esponja se lava. 

Son absolutamente contraproducentes las series de mil capítulos o el scrolleo en redes sociales. Esas tareas que hechizan la mente no hacen más que reforzar las adherencias a nuestro campo sutil transformándose en una capa espesa.

La buena noticia es que cuando nos ocupamos de poner los pies en el pasto o salir de paseo, todo se ordena con facilidad y volvemos a sentirnos libres y livianos. 

Ser muy sensibles en un mundo hostil

En un mundo -y un tiempo- que prioriza la productividad y los resultados, ser neptunianos es revolucionario, porque estar en presencia, conectando con el campo sutil y las emociones, lo es.

Si te sientes demasiado triste, o pesada, o agotada sin razones aparentes, quizás seas neptuniana/o y estés colaborando con la sanación de un montón de humanos, sin saberlo. 

La función neptuniana es muy valiosa y tendríamos que ser los primeros en reivindicar el tiempo sin tiempo, esos momentos en los que lo único que importa es sentir.

En un contexto hostil, como es el mundo ahora, la sensibilidad y el amor sin juicio neptunianos son el camino para reencontrarnos como una única humanidad, hija de esta Tierra hermosa, y respetarnos en paz.

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