Instinto, impulso, movimiento y deseo son las palabras clave de esta semana de luna nueva en Aries. El calor sube hasta nuestra cabeza para que cambiemos de posición, para que demos el salto hacia una nueva dirección.
Ira, enojo, impotencia y parálisis son las sombras de este cielo. La herida de no ser amada tal cual soy, mi juicio sobre los otros, la sensación de rechazo y aislamiento. La “solitud” que me abandona al desamparo.
Dos stelliums de potencia ariana se dan en simultáneo: Luna, Sol y Quirón por un lado; Neptuno, Mercurio, Marte y Saturno por otro.
Asumir la responsabilidad de ser quien soy, con los costos que eso tenga. Comunicar sin filtro mis necesidades. Reconocer mis mecanismos de supervivencia. Abrazar la vida con dolor incluido.
Nos pide bastante esta luna. Nos demanda vitalidad y ejercicio de la voluntad, como la fuerza ariana misma. No nos pide permiso para darnos el empujón ni se disculpa por dejarnos en el abismo.
Ser, estar, existir en nuestra naturaleza salvaje es nuestra DECISIÓN. Podemos repetir patrones aprendidos, mantenernos adormecidos en la Matrix y consumir la vida como devoradores inconformistas. Pero si así lo elegimos, soportemos la furia de nuestra alma porque no habrá anestesia que nos rescate.

El poder personal vuelve a nosotros cuando nos animamos a atravesar el miedo. No hay vida sin riesgo, justamente de eso se trata: de confiar en las tripas que gritan desde las profundidades espantando el temor y encendiendo la llama infinita de la conciencia.
Para Aries, no se trata de perdurar sino de despertar.
Y que el instante sea eterno.
¿Dónde poner la atención en esta luna?
- Enojos e impotencias: lo que me fastidia encierra una clave sobre lo que deseo, pero desplazado.
- Dolor y vitalidad: heridas conocidas que vuelven buscando una nueva dirección sanadora.
- Límites y cargas: decir que no habilita una infinidad de SI. Responder por lo que quiere mi alma quiere decir ser “responsable”.
- Fantasías vinculares y dificultad en la comunicación: el otro es quien es y no puedo torcer su destino. Además, ni siquiera sabemos si lo que fantaseamos es lo que el otro necesita transitar.
- Ruido exterior, silencio interior: mientras estemos en medio del huracán, mantener la belleza de lo simple.
Que sea una siembra iluminadora,
Laura.-
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