Los tránsitos son oportunidades: podemos tomarlas de forma consciente o dejarnos arrastrar por la marea colectiva. El movimiento de Urano no escapa esta percepción.
Con la entrada de Urano a Géminis tenemos abierta una ventana al futuro. Llega en trígono a Plutón en Acuario y en sextil a Neptuno en Aries. Los tres planetas transaturninos marcando juntos el porvenir.
Urano es la antena de captación de lo diferente, de lo que se sale del patrón esperado. Es el promotor de las revoluciones y las inestabilidades en todos los órdenes de la vida. Habla de libertad y de intuición. Habilita un cambio de visión, altera la percepción como un “shock”. Trae lo “nuevo”, empuja lo esencial.
Urano a nivel personal
A nivel personal, lo “uraniano” genera un estado de conciencia acrecentado, silencioso y brutal, en el que la realidad cotidiana desaparece para dar paso al misterio.
Pero, cuidado: nuestro aparato psíquico busca una estabilidad previsible e inalterable que Urano quiebra. Por eso puede generar incomodidad, desorientación y desconcierto. Posiblemente no sepamos qué hacer con su tránsito y lo vivamos con estrés o ansiedad.
Urano es colectivo, nos revela el funcionamiento del Cosmos como una VISIÓN imposible de intelectualizar. Por eso, como dice Liz Greene, “no sirve al ego personal”. Está al servicio de la psiquis global, sacude las estructuras que limitan la vida y ofrece la visión de progreso y evolución a todxs. “Sirve a la familia humana.”
Por su parte, Géminis es un signo fresco y cambiante. Nos conecta con lo liviano, invita a flotar en el aire. Tiene que ver con el juego, la comunicación y el aprendizaje. Nos habla de relaciones entre pares, de reconocernos iguales y diversos.
¿Qué nuevas y creativas formas de compartirnos encontraremos?

La libertad está en los vínculos, dice Byung-Chul Han retomando a otros filósofos. La libertad está en reconocer la totalidad que soy, cuerpo/tierra/Madre naturaleza.
La referencia de Géminis en nuestro cuerpo son los pulmones: llenar y vaciar, dejar circular el aire, fluir y dejar ser.
Si confiamos en la fluidez de la vida, seguramente los vientos uranianos nos resulten la única vía posible hacia el encuentro con el alma.
Urano en Tauro cambió nuestra manera de relacionarnos con la vida concreta y material. Desde el 2018 la mutación del vínculo con la Tierra se ha acelerado de forma inigualable, con la crisis climática y las guerras incluidas.
Nos guste o no, el tiempo conocido terminó. La sensación -cuerpo- cambió.
Quizás este ingreso nos ayude a reconsiderar nuestros “destinos” y soltar los amarres de la comodidad para acompañar el tiempo venidero.
Que sea amoroso y justo,
Laura.-
Te recomiendo ver esta charla con Florencia Carbajal para ampliar la mirada sobre los tránsitos actuales: https://www.youtube.com/live/aRTKJuk5VyQ?feature=shared
